Los trabajadores del centro deportivo Moscardó y de su Club de Natación, en Usera, comenzarán esta tarde un encierro de 48 horas para pedir al Ayuntamiento una solución a sus puestos de trabajo una vez que el servicio que presten se remunicipalice. Desconocen cuál va a ser su futuro y los rumores son “contradictorios”, según los empleados afectados.

“La situación está estancada”, asegura Rubén Ferreiro, trabajador y delegado sindical de UGT. Llevan esperando una respuesta del Ayuntamiento de Madrid desde octubre de 2016 y todavía se encuentran a la espera de conocer una decisión, que cada día “está más en el aire” desde que se planteó la remunicipalización del servicio. “Somos las cobayas de la remunicipalización y no sabemos qué va a pasar con nosotros”, explica el trabajador, quien será el encargado de leer el comunicado esta tarde, minutos antes de comenzar el encierro a las 18.30 y que se prolongará durante 48 horas.

Los trabajadores se quejan de la “incertidumbre” en la que viven todos los días. Aunque oficialmente no se les ha comunicado nada, las informaciones que le llegan de la concejal de distrito, Rommy Arce, y de la alcaldesa, Manuela Carmena, son contradictorias. La primera, según Ferreiro, les habla de que no habrá problemas y la primera edil les dijo que la “subrogación era ilegal”. Sin embargo, Ferreiro está convencido que legalmente “si hay solución. Existen mecanismos que se están utilizando en otros procesos”.

Cuando finalice el encierro de 48 horas, los 37 trabajadores afectados se concentrarán a primera hora de este miércoles a las puertas del Ayuntamiento donde tendrá lugar la celebración del Pleno Extraordinario en el que se aprobarán el Presupuesto General. El jueves, a las 10.00 horas, volverán a aglutinarse, con motivo de la Junta de Gobierno, en la que “es probable que se decida el futuro” del Centro Deportivo y de sus trabajadores.

Los trabajadores están preocupados no solo por su futuro laboral. “No sabemos que pasará con el club de natación. Está en el limbo”, confirma Ferreiro. Ante el temor de perder su empleo, se une la desesperación ante la posibilidad que de también lo haga un club que es ya histórico en Madrid.

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